quinta-feira, 5 de novembro de 2009

O preguiçoso citador.

Cervantes esclarece ao leitor no prólogo de sua obra Don Quijote que o seu livro não constará de citações de autores clássicos, de sonetos cujos autores sejam duques, marqueses, condes, bispos, damas ou célebres poetas, e prossegue: en fin, señor y amigo mío...yo determino que el señor Quijote se quede sepultado en sus archivos en la Mancha, hasta que el cielo depare quien le adorne de tantas cosas como le faltan, porque yo me hallo incapaz de remediarlas, por mi insuficiencia y pocas letras, y porque naturalmente soy potrón (comodón) y perezoso de andarme buscando autores que digan lo que yo me sé decir sen ellos.

COSTA, Edson Ferreira

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